Día 131 del MPA: Open

Hace unos días terminé de leer “Open”, la biografía de Andre Agassi. Fue el regalo de cumpleaños de varios compañeros del MIT (gracias, chicos). Me ha encantado.

Cuando pienso en la autobiografía de un deportista americano, me viene a la cabeza un libro montado a base de anécdotas sin interés alguno y escrito con prisas para aprovechar el poco tirón que le pueda quedar al sujeto cuya supuesta vida relata. No digo que ésta sea la norma, pero si que muchos libros tienden a caer en mayor o menor medida en esos pecados. Por ejemplo, incluso el fantástico “Sacred Hoops” de Phil Jackson fue publicado cuando sólo había ganado 3 de sus 11 anillos y, además, hasta bien entrada la segunda mitad del libro no se le empieza a ver la chicha.

En “Open” nos encontramos algo totalmente distinto. Un libro bien escrito de principio a fin, en el que no sobra un solo capítulo, ni una frase, ni una reflexión del autor. En el que las ideas, los hechos y las introspecciones de Agassi están finamente hilvanadas con el fin de entretejer un complejo tapiz en el que se dibujan los fantasmas que le persiguieron durante gran parte de su vida. Sin embargo, “Open” no sólo destaca por poder calificarse como literatura decente (cosa que, por cierto, no es ni digna de elogio), sino por ser una lección acerca de cómo tomar las riendas de nuestras vidas.

No puedo evitar relacionar lo que cuenta Agassi con mi clase de liderazgo. Agassi, el hijo, el marido, el tenista, el niño prodigio, el deportista de élite, el millonario, el joven rebelde, … ¿Quién era él realmente? ¿En qué medida sus vínculos con cada uno de aquellos roles le impedían conocerse a sí mismo? El libro relata cómo un proyecto personal, una aspiración más grande incluso que la suma de todos esos personajes, da sentido a su talento singular para jugar al tenis. Cómo una habilidad banal se transforma en el pábulo que alimenta las ilusiones y esperanzas de cientos de personas.

En cierta ocasión, un compañero de carrera me dijo que Michael Jordan sólo era “un tío que sabía jugar muy bien al baloncesto”. No le faltaba razón. Como tantos otros que saben cantar, o moverse con agilidad en el mundo de la política, o ganar dinero. “Open” nos describe cómo Agassi se encontró a sí mismo fuera de las pistas y aprendió a ser algo más que un jugador de tenis.

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