¡Qué rápido escribes!, ¿no?

MecanografíaLa semana pasada, un compañero de trabajo se me quedó mirando mientras escribía un documento. Cuando me giré hacia él, me dijo “¡Qué rápido escribes!, ¿no?”. No es la primera vez que me ocurre. Siempre que lo oigo, no puedo evitar realizar una reflexión sobre ello.

He oído muchas veces que los analfabetos del futuro (ahora el presente) serían quienes no supiesen inglés e informática. Si bien siempre me ha parecido muy acertada dicha afirmación, considero que confiar ciegamente en ella entraña un gran peligro. Parece que para estar adaptados a la vida moderna basta con leer el Wall Street Journal y manejar un ordenador. Nada más lejos de la realidad, pues se nos requieren muchas otras habilidades.

Una de ellas es la mecanografía. Con la adopción del ordenador como herramienta de trabajo básica y el correo electrónico como formato de comunicación masivo, escribir rápido al teclado supone un enorme impacto en nuestra productividad. Sin embargo, sigo viendo a gente mirando al teclado, buscando letras y usando a lo sumo 4 dedos.

Me resulta sorprendente que la mecanografía no sea aún una materia básica en las escuelas. Del mismo modo que la caligrafía lo fue en su día. Al tiempo que se gana en el propio proceso de escritura, hay que añadir tres factores determinantes:

  1. Se está concentrado en el contenido de lo que se escribe, y no en dónde está tal tecla o qué dedo hay que mover.
  2. La vista se aparta del teclado para centrarse en fuentes de información vinculadas al proceso de escritura: el texto que se está copiando, un correo electrónico, mensajes entrantes a través del chat o el resultado de lo que estamos escribiendo.
  3. Se adquiere la destreza de utilizar atajos del teclado o, lo que es lo mismo, realizar ciertas acciones hasta 10 veces más rápido que con el ratón.

Desconozco cuál es el aumento de productividad que puede proporcionar la mecanografía. Pero si se que, sin ella, tendría que dejar para otra ocasión muchas de las cosas que escribo a diario (informes en el trabajo, correos electrónicos a colegas, este blog, …). Es posible que para muchos ya sea tarde, pero recomendaría a cualquiera que inscribiese a sus hijos en un curso de mecanografía, tanto por su bien como por el de las organizaciones en las que trabajarán en el futuro.

3 Responses to “¡Qué rápido escribes!, ¿no?”

  1. aitores Says:

    no puedo estar más de acuerdo, esto es algo sobre lo que he hablado en muchas ocasiones en términos muy parecidos

    estando en el instituto me apunté a clases de mecanografía, con una máquina de escribir de las de antes, todavía recuerdo que tenía pegada una pegatina de promoción de la expo 92

    el año pasado me desprendí de ella llevándola al rastro y dejándosela a un vendedor con una manta

    estuve 3 meses haciendo mecanografía, hice muchos progresos porque por entonces tocaba el piano, aún así no era un gran mecanógrafo comparado con las personas que me rodeaban, que llevaban más tiempo, y habían superado diferentes niveles

    pero aprendí donde poner los dedos y luego la práctica que en el trabajo viene sola hizo el resto

    creo que es uno de las mejores maneras de incrementar la productividad que existen actualmente

    hace unos años encontré un juego, en el que aparecían las letras por la derecha de la pantalla, lentamente y aceleraban hacia la izquierda, si ibas pulsando las teclas adecuadas y coincidentes estas explotaban y despararecían de la pantalla, el juego claro se iba acelerando

    debe de haber muchas maneras de practicar un poco divirtiéndose, pero antes es conveniente aprender la rutina básica de ir a por la tecla con el dedo correcto

    yo lo que hago mal de esta rutina, es que no alterno las manos al pulsar la barra espaciadora, esto debe hacerse pulsando la barra espaciadora con la mano contraria a la que ha puslado la última tecla, lo he intenté corregir hace tiempo, y ya lo dejé estar

    sin desviarme del tema, felicidades por el post

  2. elmega Says:

    Gracias.

    Y felicidades. ;-)

  3. Alex Says:

    Yo hice el camino a la inversa: aprendí a mecanografiar conforme iba usando el ordenador. Primero a “cuatro dedos”, después con una postura más “mecanógrafa” y por último, mirando directamente la pantalla, sin mirar ya más el teclado (excepto para caracteres especiales). Son tantos los años con este interfaz que ya es casi una extensión de mis manos.

    Ah, y es un placer difícil de explicar esa sensación de escribir en un buen teclado, con unas teclas de respuesta suave y precisa…como tocar un buen piano, ¿verdad, Aitor?

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